La sensación que experimenta un alumno al sentirse incluido es de bienestar, por lo que: sí, el aprendizaje personalizado ayuda a la inclusión del individuo en el grupo. La posibilidad de participar es muy satisfactoria para un niño, y esta sensación, a su vez, se corresponde con el sentimiento de “sentirse escuchado”.  Atender a las necesidades de cada alumno implementando un sistema de aprendizaje personalizado es una forma de demostrarle que él es importante, que su profesor tiene interés en ayudarle y que forma parte del grupo. El uso de herramientas adaptadas al nivel particular de cada alumno se convierte en este sentido en un instrumento de comunicación entre el niño y su entorno.  Gracias a estos sistemas adaptativos de aprendizaje personalizado, se minimiza el riesgo de que algunos alumnos queden rezagados y se sientan apartados del grupo. El progreso de todos los alumnos les permite socializar con otros individuos del grupo e integrarse correctamente.

De entre todas las condiciones necesarias para que la inclusión del alumno en el aula sea posible, la flexibilidad es un factor clave. Construir una dinámica escolar abierta y flexible basada en el aprendizaje personalizado marcará la diferencia en cualquier grupo de alumnos a la hora de incluirlos a todos en el proceso de un aprendizaje exitoso.

La inclusión de todos los alumnos requiere que la organización tenga en cuenta las necesidades particulares de cada estudiante, de manera que, adaptar la enseñanza al desarrollo del alumno teniendo en cuenta la diversidad dentro del mismo grupo es primordial, por ello, el aprendizaje personalizado es una vía óptima para conseguir incluir a todos los estudiantes en la dinámica del aula.

Implementar un sistema automático capaz de responder  a la actividad del alumno permite mantener motivado al estudiante, así como atender las dificultades individuales del alumnado.