Pese a que todavía hoy son muchos los piensan que la labor de un docente se reduce al tiempo que comparte con los alumnos en el aula, ¡nada más lejos de la realidad! Los maestros y profesores acumulan más tareas de las que a simple vista podría parecer: corregir deberes y exámenes, asistir a reuniones con el claustro académico, preparar las unidades didácticas y programaciones, entrevistarse con los padres, supervisar de los recreos…

La lista de pendientes es más que larga y, así, los docentes han de realizar verdaderos malabarismos para llegar a todo, han de aprender cómo administrar eficazmente las pocas horas de que disponen, tanto para la docencia como para su tiempo personal. Por eso, no es de extrañar que, cada vez más, busquen soluciones, opciones sencillas y útiles que les reduzcan el tiempo destinado a ciertas labores, especialmente aquellas rutinarias y tediosas.

Una de las mejores soluciones para ello es introducción de la tecnología en el aula y son numerosos los centros ya que se atreven a implementar el uso de softwares educativos como Snappet, que garantizan la personalización del aprendizaje de los alumnos y la optimización de los tiempos de los educadores. Así pues, es momento de conocer en profundidad qué ventajas tienen estos programas en la gestión de los horarios docentes.

  1. ¡Adiós corregir!

¡Cuánto tiempo se dedica a revisar deberes y exámenes! No cabe duda de que se trata de una actividad extensa y la mayoría de veces mecánica. No obstante es útil y necesaria, porque transmite a los alumnos un feedback respecto a lo que hacen bien y lo que no, y muestra a los profesores los progresos que llevan a cabo sus estudiantes.

Hoy día ya no es necesario que la función se haga manualmente. En el caso de Snappet, por ejemplo, cuando los alumnos realizan los ejercicios sobre la tablet, el programa muestra en tiempo real los resultados al maestro. Así, se puede observar qué ejercicio está haciendo cada uno de los alumnos, qué respuestas ha escogido y qué resultado ha obtenido con ellas.

La recogida y tratamiento de estos datos, que antes resultaba imposible, hace que la enseñanza sea más personalizada, y se pueda atender y comprender mejor a las necesidades de cada alumno.

  1. Entender mejor las necesidades de cada alumno

Todos somos únicos y singulares. Es por esto que se tienen algunas inteligencias más desarrolladas que otras y se dominan mejor o peor determinadas áreas de conocimiento. Así mismo, los maestros han de invertir tiempo en conocer las potencialidades y necesidades de sus estudiantes, con tal de anticipar sus talentos y tratar sus dificultades de aprendizaje.

Algunos programas educativos son buenos aliados. Snappet, por ejemplo, muestra los progresos que llevan a cabo los estudiantes para los diferentes objetivos de aprendizaje: si están avanzando, si están estancados o no han empezado a trabajar. También cuantifica de forma numérica el progreso de los niños y, de este modo, es más sencillo entender cuánto han mejorado.

Esta característica del programa ayuda a comprender las fuerzas y debilidades del aula, priorizar a los alumnos a los que se ha de dedicar más tiempo y atender a los que no trabajan.

  1. Descansa en paz, fotocopiadora.

Fotocopias y más fotocopias, ¡qué gasto de papel y de tiempo tan inútil! Las herramientas digitales son una buena opción para el derroche de papel y tiempo que se produce en las escuelas. Al introducir las tablets en clase, los alumnos resuelven los ejercicios sobre el dispositivo y el maestro también puede observar los resultados de la misma manera.

  1. Más motivación de los alumnos

La motivación se da cuando los alumnos reciben lo que verdaderamente necesitan, es decir, cuando los contenidos y las tareas son ajustadas a sus conocimientos y progresos. Para eso, es necesario trabajar en el aula de forma diferenciada y que cada estudiante tenga acceso a ejercicios de su propio nivel.

Al implementar Snappet en clase, todos los alumnos trabajan sobre los mismos ejercicios. Sin embargo, conforme va pasando el tiempo, el software advierte en qué falla cada alumno y en qué es mejor, así determina qué nivel le corresponde y cuáles serían las tareas más apropiadas para él. Permite, pues, que los niños aprendan siguiendo su propio ritmo de aprendizaje.

  1. Comunicaciones más fáciles con los padres

Finalmente, otro de los puntos que supone una gran inversión de tiempo por parte del centro y los maestros hace referencia a las comunicaciones con los padres: explicarles qué objetivos de aprendizaje se tienen para el nuevo curso en cada una de las materias, cómo evoluciona su hijo, qué tareas debe hacer el alumno en casa, etc.

Los softwares educativos lo facilitan. Con Snappet, por ejemplo, los padres pueden acceder a aquellos resultados que el maestro considere apropiados. Además, se preparan informes personalizados de los progresos del niño y suponen nada tiempo para el docente.

Si quieres solicitar más información sobre Snappet o realizar una prueba piloto en tu centro escolar, puedes hacer click a continuación: Solicitar más información.

Rocío López Valdepeñas. Maestra de Educación primaria. Máster en Educación y TIC y Dirección de Comunicación. Especialista en innovación educativa y emprendimiento. @rlopezva