“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.”

Esta es una de las citas más reconocidas en Educación y una de las más conocidas de Benjamin Franklin. Sin embargo, los tiempos pasan y cada vez hay algo que parece tomar más fuerza en el mundo educativo. Hay algo que Franklin no tuvo en cuenta en esta cita y que resultará decisivo en el futuro de las aulas y en la calidad de la enseñanza: “Personaliza mi aprendizaje y podré sacar lo mejor de mí mismo.”

 

 

 

Poco a poco el sistema es más consciente de que cada alumno es diferente, único y especial; de que dispone de un ritmo de aprendizaje particular, y unas motivaciones e intereses personales. Es por esto que los docentes entendemos que nuestros estudiantes necesitan de unas atenciones concretas para desarrollar al máximo sus talentos y poner a prueba la mejor versión de sí mismo.

La única solución posible para lograrlo es la personalización de la enseñanza, es decir, la adaptación de la experiencia de aprendizaje de cada alumno a sus necesidades individuales. Es el gran reto para el siglo XXI y, por suerte, se ha convertido ya en el caballo de batalla de muchos centros escolares e instituciones educativas.

Pero, ¿por qué es tan importante esta personalización? Porque, sin lugar a dudas, mejora la calidad de la enseñanza atendiendo a la singularidad de los estudiantes y reflejando así lo mejor de estos. Así, estos tres puntos de a continuación atienden a razones excepcionales para, como mínimo, planteárselo:

  1. Motivación y estímulo

Cuando se tiene en cuenta la individualidad del niño dentro del aula y se le proporciona lo que verdaderamente necesita; se le está regalando el estímulo para aprender de manera significativa, con motivación y ganas. Así, el conocimiento se fija en la estructura cognitiva de los estudiantes por más tiempo y el equipo docente se da cuenta de que el rendimiento global del aula va in crescendo desde el primer momento.

  1. Atención a la diversidad e inclusión

Como maestros y directores, la personalización de la experiencia educativa permite atender a todos los alumnos dentro de una misma aula teniendo en cuenta su diversidad. Así se acogen sus diferencias y se tratan con cuidado y cariño, como verdaderamente merecen. Esto ayuda, además, a detectar y tratar con éxito los casos de necesidades educativas especiales y altas capacidades.

  1. Detección de las necesidades específicas

El acogimiento de la diversidad dentro del aula y su trato singular a través de la personalización del aprendizaje da a las escuelas el camino para atender las necesidades propias de cada alumno y, así, actuar directamente sobre sus áreas de mejora específicas. Es por tanto, una de las vías clave para atender a las injusticias sociales, reducir la exclusión social y potenciar los talentos.

¿Y ahora por dónde empezar? Aunque pueda parecer que la individualización de la enseñanza es difícil de aplicar en el día a día de los docentes, especialmente por falta de recursos y tiempo, nada tiene que ver. De hecho, cada día son más las tecnologías educativas que facilitan esta tarea. Como es el caso de Snappet; los softwares escolares ayudan a entender qué estudiantes necesitan una ayuda específica en determinadas asignaturas y contenidos, qué áreas deben trabajar con mayor intensidad y cómo se les puede proporcionar esa atención. Sí, porque realmente la potencialidad de estas herramientas recae en que no se quedan únicamente en la medición y detección de las necesidades, sino que además sugieren una solución única para cada alumno.

Ahora pues, ya solo queda ir a por ello, porque la educación de calidad es y debería ser siempre un derecho, jamás un privilegio.

Rocío López Valdepeñas. Maestra de Educación primaria. Máster en Educación y TIC y Dirección de Comunicación. Especialista en innovación educativa y emprendimiento. @rlopezva